
En el New York Times del jueves pasado hubo un artículo bonito sobre taxonomía biológica ("Reviving the lost art of naming the world", de Carol Kaesok Yoon). El tema es el contínuo debilitamiento de la taxonomía académica y su relación con el alejamiento de la población urbana de la naturaleza.
Pero, llama la atención que la manera como clasificamos los múltiples objetos y fenómenos de nuestros alrededores parece ser innato al ser humano. Claro, gente viviendo en (del) campo dirige esta habilidad hacía los seres vivos, mientras gente urbana hace clasificaciones elaboradas de iPhones o coches ... y a veces perciben a la naturaleza como un muro verde, hasta amenazador, precisamente porque no conocen sus partes.

Estas bellas illustraciones son de una obra de

La actividad taxonómica ya se menciona en la biblia, por cierto:
2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
(Fuente de la versión de la biblia)
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