martes, 26 de julio de 2016

Dos son compañia y tres son ... un líquen

Líquenes sobre árboles en las partes superiores de la Sierra Nevada, Estado de México
Hoy les quiero resaltar un descubrimiento que ha dado la vuelta al mundo en relación con un grupo de seres vivos que por lo general pasa desapercibido. Estoy hablando de los líquenes.

Son muy comunes en los bosques y selvas mexicanas (no tanto en la ciudad, ya que no aguantan la contaminación). Mucha gente ni los reconoce como seres vivos. En mis salidas de campo, nunca omito señalarlos y preguntar a mis alumnos qué son (y generalmente alguien sí sabe, pero no tod@s): una convivencia íntima de un hongo con una alga; tan íntima que estas simbiosis tienen una evolución propia y a menudo es dificil identificar los progenitores.

Esto era lo que pensabamos.

Ahora resulta, que no es la combinación de dos, sino de tres. El hongo conocido de la pareja es un ascomiceto, en la mayoría de los líquenes. El tercero era casi invisible, pero fue identificado por su huella genética. Las investigaciones mostraron que numerosos líquenes tienen adicionalmente unos basidiomicetos unicelulares, levaduras, integrados a su cortex. Aquí está la traducción del resumen del artículo, que se publicó hace unos días en Nature:

Por más de 140 años, los líquenes han sido considerados como una simbiosis entre un hongo único, por lo general un ascomiceto, y un socio fotosintético. Desde hace tiempo se sabe que otros hongos pueden presentarse como parásitos ocasionales o endófitos, pero el paradigma un líquen-un hongo rara vez se ha dudado. Aquí mostramos que muchos líquenes comunes se componen del ascomiceto conocido, el socio fotosintético, e, inesperadamente, levaduras de los basidiomicetos específicas. Estas levaduras están incrustadas en el cortex, y su abundancia está correlacionada con variaciones previamente no explicadas del fenotipo. Los linajes basidiomiceticos mantienen estrechas asociaciones con especies de líquenes específicas a través de grandes distancias geográficas y se han encontrado en los cinco continentes. La corteza de los liquenes, que es importante estructuralmente y que se suponía que era una zona de células diferenciadas ascomicetéticos, al parecer contiene consistentemente dos hongos no emparentados.
Lo que luego también fascinó a los periodístas era la persona del primer autor. Parece que creció pobre en Estados Unidos, y con educación casera, pero siempre le interesaba la naturaleza. Trabajó un tiempo en el servicio forestal, pero por falta de dinero y de papeles escolares oficiales, no era posible estudiar en aquel país. Sabía algo de alemán y consiguió que le aceptaran en una universidad alemana que a veces hace excepciones en tanto a los papeles, y ahora trabaja como profesor en Austria.

P.S. Yo inventé el título de esta contribución al escribir este texto, pero luego ví que alguien me ganó: nadie mas ni menos que la New York Times. Espero que me disculpen que me quede con él.

Referencia

Spribille, T., Tuovinen, V., Resl, P., Vanderpool, D., Wolinski, H., Aime, M.C., Schneider, K., Stabentheiner, E., Toome-Heller, M., Thor, G., Mayrhofer, H., Johannesson, H., McCutcheon, J.P., 2016. Basidiomycete yeasts in the cortex of ascomycete macrolichens. Science. doi:10.1126/science.aaf8287

Líquenes sobre hojas de la selva húmeda, en Las Tuxtlas, Veracruz

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